15.05.2008
El dato de crecimiento publicado por el INE, un 0,3% en el primer trimestre, la peor cifra desde 1995, y equivalente al 1,2% en términos anualizados, ha sorprendido al mercado que esperaba un crecimiento mayor, algo que no deja de resultar sorprendente, tanto que uno se pregunta a qué dedican su tiempo una mayoría de analistas, porque las cifras eran de sobra conocidas, al menos desde hace un mes, y no solo conocidas sino incluso peores, pues los datos de afiliación a la Seguridad Social en el primer trimestre habían caído a cero, por lo que la única posibilidad de crecimiento era el incremento de productividad, que tendencialmente ha venido siendo de un 0,2%, lo que en “roman paladino” significaba que el crecimiento se encontraba precisamente en torno a ese 0.2% .
Pero dando un paso adelante, como corresponde a cualquier análisis de coyuntura que se precie, en el mes de abril las afiliaciones a la Seguridad Social han pasado a ser negativas, lo que aplicando el mismo criterio anterior nos llevara inexorablemente, porque los números son los números, primero a que el crecimiento del PIB en ese mes es ya negativo, y lo segundo a que la economía estaría retrocediendo ¡a un ritmo del – 0,4% ! Y dirán Uds, ¡eso no es posible!, pues realmente sí lo es porque este método de estimación, con todas las limitaciones que Uds. quieran, es una auténtica prueba del nueve. Y si a esa prueba del nueve le sumamos el auténtico aluvión de datos económicos negativos que nos dicen lo mismo, pues eso es lo que hay. Particularmente llama la atención la caída en picado de las ventas interiores deflactadas, un -7% en marzo, un indicador excelente del consumo interno, que representa el 57% del PIB, algo que ya ni siquiera los maquillajes habituales del sistema estadístico nacional pueden ocultar.
Y al objeto de que los árboles no nos impidan ver el bosque, lo más adecuado sería tomar perspectiva e intentar una visión de conjunto de lo que está pasando y sobre todo de lo que está por llegar. Y lo primero resulta obvio: la economía está en recesión, el PIB real lleva cinco trimestres consecutivos bajando, y desde un punto de vista macroeconómico, recesión es cuando el crecimiento real baja durante más de dos trimestres consecutivos, algo que parecen olvidar una mayoría de analistas y no digamos de políticos, que se hacen un lío entre crisis y recesión. Pero la situación es aún más grave, porque a esto se le suma una elevada inflación, es decir, tenemos una estanflación, que es el peor de los escenarios posibles. La última vez que ocurrió en España durante el desastre, tanto en lo político como en lo económico, de la Transición, el paro llegaría al 24%, y nuestra renta relativa a los 9 países (1) que entonces componían la Comunidad Europea se hundiría de tal modo, que todavía no hemos conseguido superar el nivel de convergencia real alcanzado por el ultimo gobierno del general Franco con éste grupo de países, un 81,4% en 1975 frente al 78,2% en 2007.
Y la segunda reflexión es, ¿a qué tipo de recesión nos enfrentamos?, algunos economistas utilizan el símil de la V, la U y la L. Una V sería una recesión de breve duración, es decir lo que nos contó Miguel Sebastián antes y después de las elecciones, algo que obviamente es una broma. Y la U, sería una recesión más o menos prolongada. que es ahora la opinión de Solbes, que no ha parado de mentir, y que dice ahora que la crisis terminara a finales de 2009, y en 2010 estaremos creciendo como los más guapos, pero sin dar la más mínima explicación de cómo ni por qué, o sea una nueva tomadura de pelo en toda regla.
Y no terminará en 2.010, por la sencilla razón que estamos ante una recesión de carácter estructural, consecuencia del agotamiento de un modelo económico tercermundista basado en el endeudamiento masivo de familias y empresas, con tipos de interés reales negativos, en el fuerte crecimiento de población, un millón de personas al año consecuencia de inmigración incontrolada, y una baja inversión de capital con salarios y productividad muy bajos, y para el que no tenemos alternativa. Es decir, nos encontramos ante una L, una recesión similar a la japonesa de 1992, que puede durar años, o en palabras del analista jefe de Bloomberg para Europa hace unos meses, “a la economía española la espera un largo periodo de sombras”. No hay ni un solo elemento en nuestra mano, ni uno solo, que permita pensar en una recuperación, ni ahora ni en un futuro previsible.
Para empezar, carecemos de las únicas herramientas macroeconómicas que podrían ayudar: los tipos de cambio y los tipos de interés. La entrada en el euro hace diez años sería el detonante de una fuerte etapa de crecimiento, pero ahora, y parafraseando a Keynes, el euro se ha convertido en un dogal de oro para nuestra economía. Es por eso que el Financial Times afirmaba hace unas semanas, que España solo podría corregir sus desequilibrios fuera del euro, algo metafísicamente imposible cuando se deben 1,6 billones de euros al exterior.
Y para seguir, estos desequilibrios son ya inasumibles. Un endeudamiento exterior e interior escalofriantes, el mayor déficit exterior del mundo desarrollado, y un Estado dividido en reinos de taifas con un coste cuatro veces superior al necesario, y con el mayor nivel de despilfarro y corrupción de toda nuestra historia, y con la fragmentación del mercado en 17 trozos independientes, ¡hay que estar como cabras!. Además hemos perdido la mayoría de los fondos europeos, por la desastrosa negociación de Zapatero en Bruselas durante la ampliación, y lo que es peor, tendremos que pagar el 27% de esa ampliación – 40.000 millones de euros de 150.000 - aunque nuestro PIB es solo el 6% del total. Y para rematarlo, hemos perdido un 40% de cuota en los mercados exteriores y no hemos adaptado en absoluto nuestra economía a la globalización.
Y así las cosas, una mayoría afirma preferir a Zapatero para resolver la crisis, pues ya lo saben no piensa hacer absolutamente nada porque no hay ninguna crisis, aquí solo hay una “debilidad” económica. Las prioridades ya anunciadas por la vicepresidenta de la Vega son muy otras: la persecución de la iglesia y de la fe católicas, la destrucción de la Constitución y de las libertades y derechos esenciales, y su perpetuación en el poder vía cambio de la ley electoral. Y mientras tanto, la mitad de las familias, más de siete millones, apenas pueden llegar ya a fin de mes, dos millones y medio de hogares tienen capital negativo pues sus casas valen menos que las hipotecas, y más de medio millón tienen a todos sus miembros en paro, y para rematarlo la seguridad social es insolvente, pues los pasivos, según un reciente estudio actuarial realizado por la Universidad de Valencia, exceden en un 31,4% a los activos, y cuantos más inmigrantes se apuntan a la Seguridad Social más empeora la situación. Así que nada, a aquellos que piensan que Zapatero les va a sacar de la crisis, a disfrutarlo y vivan las “caenas”, y a partir del otoño ni les cuento, pues se finalizaran la mayoría de las 500.000 viviendas en construcción, que unidas a la 1,4 millones que hay sin vender, es mentira la afirmación de promotores y gobierno que solo son 500.000, a final de año habrá casi dos millones.
(1) Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca.