14.04.2008
Se daba por supuesto que Zapatero se “emplearía a fondo” en el debate de investidura, para explicar un paquete de medidas económicas concretas, con el que hacer frente a lo que eufemísticamente denominan “desaceleración económica”. Y lo primero que hay que decir es que lo expuesto en el debate, fue un auténtico fraude intelectual, en el que Zapatero mintió deliberada y conscientemente a los españoles sobre la realidad de la situación, y donde el plan de actuación presentado, es una tomadura de pelo. Como economista siento vergüenza y sonrojo al ver al gobierno de mí país, proponiendo un “plan de choque” para afrontar la mayor recesión en 35 años, con medidas irrisorias en efectividad y dimensión, a lo que se añade un nuevo gobierno, más propio de país centroafricano que de la undécima economía mundial, que ha causado el estupor y la hilaridad en todas las cancillerías europeas.
El primer problema, es que tanto Solbes como Zapatero, actúan como si creyeran las mentiras del Banco de España y del sistema estadístico nacional que ellos mismos presionan a publicar, y piensan, que como ocurrió en los tres primeros años de legislatura las cosas funcionan solas y resulta innecesario acometer reformas que permitan recuperar la competitividad y la rentabilidad. Y después, que el ministro de Economía, que no vicepresidente, como demostró cumplidamente en la crisis de los 90, y vuelve a demostrar ahora, ni entiende como funciona la economía, ni tiene la menor idea de los problemas a que nos enfrentamos, peor aún, Solbes es un pusilánime incapaz de mantener su autoridad, sus convicciones y sus principios, lo más reciente ha sido el nombramiento de su tradicional enemigo Sebastián como Ministro de Industria y Energía, a pesar de haber puesto como condición para continuar, su exclusión expresa del área económica, y la adscripción de Energía a su ministerio.
En todo caso, la cuestión central a día de hoy, es que el conjunto de indicadores y datos del primer trimestre 2.008, conocidos hasta ahora, definen una situación de recesión de una profundidad desconocida, y lo más preocupante, y esto es lo primero que quiero subrayar, es que el ritmo de deterioro de la economía se está produciendo a una velocidad de vértigo, tanto, que cada mes, vemos superadas las peores previsiones.
Y lo siguiente a resaltar son dos conclusiones escalofriantes, que se desprenden de los últimos datos publicados. La primera, que la economía ha dejado de crear empleo y la segunda que el crecimiento en este primer trimestre ha sido del 0,2%. El director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorro D. Ángel Laborda daba los datos en su último análisis, que acertadamente titulaba “Frenazo en seco”. La caída en picado de las cifras de afiliación a la seguridad social demuestran inequívocamente, que ha dejado de crearse empleo, es decir, todo el incremento de población activa va directamente al paro, lo que pone al descubierto las trampas masivas con las cifras de paro registrado.
Y la consecuencia derivada de lo anterior es aún peor. El PIB ha crecido un 0,2% en este primer trimestre, y aunque Laborda dulcifique lógicamente tan tremenda cifra, señalando que con ello el crecimiento de la economía en tasa interanual, ha pasado del 3,5 al 2,7%, eso es algo irrelevante, porque lo único importante es cómo estamos hoy, no cómo estábamos hace doce meses. Como afirma Alan Greenspan es sus excelentes memorias, “los datos del último trimestre disponible, son mucho más útiles para la predicción que todos los modelos juntos”, “por eso me afano siempre en desentrañar los últimos datos disponibles”. Las mejores proyecciones sobre la marcha de una economía, se consiguen extrapolando a nivel año el último crecimiento trimestral, ¿y qué tenemos entonces?, pues un desastre inimaginable peor de todo lo que hemos venido pronosticando catastrofistas y antipatriotas: la economía española está creciendo al 0,8% en tasa anual, lo que unido a una inflación del 4,5%, define una situación inequívoca de estanflación, el peor de los escenarios posibles. Realmente pasmoso.
Y centrándonos en el debate, creo que hay dos partes perfectamente diferenciadas en el discurso del candidato: análisis de la situación actual y paquete de propuestas. Respecto al primero, Zapatero nos expuso un panorama idílico propio de Alicia en el País de las Maravillas, España está mejor preparada que nunca para afrontar cualquier cosa, y la culpa no es nuestra, es de Estados Unidos y de los mercados financieros internacionales, menos el nuestro que es el más sólido del mundo mundial, aunque más del 50% esté en manos de Cajas de Ahorro, muchas de las cuales están en manos de politiquillos y caciques locales. Un auténtico insulto a la inteligencia de los ciudadanos.
Los desequilibrios esenciales son tan gigantescos que jamás habíamos sido tan vulnerables. Tenemos el déficit exterior mayor del mundo desarrollado, 10,1% del PIB el doble del siguiente que es Estados Unidos. Nuestra deuda exterior es de 1,5 veces el PIB, el doble que en 2004, las Administraciones Públicas deben 200.000 millones, los Bancos 850.000 y las empresas 500.000 en números redondos, unas cantidades inmensas un 50% de las cuales tendrán que ser refinanciadas en poco más de un año, en condiciones muy exigidas, tanto que solo por ésta causa tendremos una reducción significativa del PIB y del empleo. Adicionalmente la deuda de las familias se sitúa en el máximo de todos los tiempos, 665.000 millones de euros. Como nos recordaba el lunes la prensa inglesa, España se encamina a la mayor debacle económica de la historia moderna, mientras el propio FMI, pecando de optimista, reducía la previsión de crecimiento para España al 1,8%, y señalando además que nuestra situación se ve agravada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
La otra parte del análisis de la situación actual podría encuadrarse en la palabra decencia, la gran novedad del discurso de Zapatero que la repitió hasta la saciedad mintiendo sin freno ni límites. Mencionaré cuatro engaños principales, distribución de la riqueza, paro, gasto social y solidaridad e igualdad entre todos los españoles. Somos un país decente que redistribuye con equilibrio la riqueza que genera, dijo, una afirmación indecente, cuando se ha empobrecido al 60% de las familias, cuando se ha enriquecido hasta límites inimaginables a una elite empresarial y financiera, y cuando ha reducido la parte del trabajo en el PIB a su mínimo histórico y al mínimo de toda la UE. Somos un país decente que hemos reducido drásticamente el paro, otra afirmación indecente, el paro se ha reducido sólo sobre el papel por los cambios metodológicos introducidos por el INE en enero 2005, a mayor gloria de Zapatero, medido en términos homogéneos el paro no ha dejado de crecer.
Somos un país decente, nuestro gobierno tiene una indiscutible vocación social, y hemos incrementado enormemente el gasto en éste área, afirmó el candidato sin sonrojarse, una farsa indecente particularmente para las familias menos favorecidas. El gasto social ha crecido lógicamente en términos monetarios, ¡hasta ahí podíamos llegar!, en concreto un 39% entre 2.004 y el Presupuesto 2.008 si se cumple, pero como el PIB ha subido todavía más, un 42%, el gasto social como parte de la riqueza nacional, es decir como “esfuerzo social”, se ha reducido del 14,4% al 14,0%, y el PP sin enterarse. Zapatero ha reducido el esfuerzo social de España, lo que no ha ocurrido en ningún otro país europeo, y si nos referimos al gasto social “per cápita”, éste el menor de toda la UE. Y para rizar el rizo, lo remachó con otra patraña, “incrementaremos el gasto social y no subiremos los impuestos” afirmó solemne. Lo de incrementar el gasto social, veremos, Solbes ha dicho que tendrá que bajar, pero lo de no subir impuestos ¿cómo puede tener la desvergüenza de afirmar tal cosa, si la presión fiscal ha subido ya por la inflación, un 4,5% el IVA, que es el impuesto de los pobres, y el IRPF se ha corregido sólo un 2%?, un incremento fiscal de 4.000 millones si el año cierra con una inflación del 4%, la previsión del FMI, incremento que recaerá, está recayendo ya, en un 80% sobre la clase media y las clases menos favorecidas. Y finalmente, la afirmación de que ha mejorado la solidaridad y la igualdad entre todos los españoles, que como bien dijo es un derecho constitucional y inalienable, simplemente no tiene pase, es una burla sangrante.
Entrando ahora en las medidas propuestas, estas se concretan en dos grupos principales, reactivación del sector de la construcción mediante el adelanto de licitación de obra pública ya programada más construcción de VPO, y devolución de 400 euros a los contribuyentes con rentas superiores a 22.000 euros año, es decir, los obligados a declarar por IRPF, que son el 40% más “rico” de la población, y al 60% más pobre, mileuristas, pensionistas y similares, que les zurzan, y el resto, ayudas a parados etc, son pura demagogia tercermundista que ni merece mencionarse. Descartando la broma de los 400 euros, ya que aparte la flagrante injusticia distributiva, lo que se da con una mano a los más “ricos” se le quita por una cantidad similar vía aumento de la presión fiscal a los más “pobres”, la obra pública es la típica medida keynesiana que no se aplica en ningún país desde hace más de 30 años. La obra pública apenas genera empleo y tiene efectos colaterales muy negativos, como el “crowding out” o expulsión de la inversión privada, algo particularmente grave en un contexto de crisis financiera. Plantear hoy medidas de estimulación de la demanda vía incremento del gasto no se le ocurre ni al que asó la manteca.
Además se trata de adelantar lo presupuestado, es decir, nada, porque en España al Estado le han dejado en cueros, con la mitad de recursos que un Estado federal, no hay ya para pagar y menos dotar a los funcionarios, ya que restando gastos fijos, como deuda pública o aportación a UE, le queda poco más del 16% del gasto total. La capacidad la tienen hoy las CC.AA. 52% del gasto, 2,5 veces las de sus equivalentes en EEUU, Alemania o Suiza, un dinero que despilfarran a manos llenas, nuestro dinero, no el suyo. Realmente nos hemos vuelto locos.
Las VPO sin embargo, sí son una necesidad, pero lo que no tiene fundamento es que el Estado se ponga a construir obra nueva cuando has más de millón y medio de viviendas en venta y otro medio millón en construcción. El gran problema en las crisis inmobiliarias, y cito de nuevo a Alan Greespan, es la “incertidumbre sobre el valor de los bienes inmuebles, que tienen como garantía de préstamos, una incertidumbre que deja a los banqueros paralizados, asustados y reacios a prestar más”, y continúa, en estos casos hay que ir sin demora a un sistema de pujas, sacando activos por bloques, “no hay nada como un saldo para estimular la demanda”. Este es el camino, contribuir a clarificar el mercado y no a complicarlo más incrementando la oferta, es decir promuevan subastas para comprar 150.000 o 300.000 viviendas que revenderán después como VPO. Por supuesto los vendedores tendrán que ser realistas, la banca extranjera está liquidando masivamente deuda hipotecaria española al 40% de su valor, ¿mucho, poco?, no tengo ni idea, pero los propietarios tendrán que decidir entre recuperar aclarar la situación y empezar sobre una base sólida, aceptando fuertes descuentos por bloques, o vender pisos gota a gota y arruinarse en el camino.
No hay espacio para explicar las medidas que pueden funcionar porque lo han hecho en otras partes, que incluyen desde la reducción neta de la presión fiscal un 2% del PIB, a las reformas pendientes desde hace 10 años y la mejora de la productividad, sin la demagogia habitual ni congelaciones salariales- ¿más todavía?-, que es lo que propondrán. Y como no acostumbro a criticar sin dar alternativas, a quien le interese puede encontrarlas en la web www.robertocenteno.es. Pero el resumen es claro, Zapatero, como siempre, ha mentido masivamente a los españoles, la recesión es más profunda y está avanzando a un ritmo mucho más acelerado de lo que preveíamos los catastrofistas y antipatriotas, las medidas de “choque” y el gobierno “social” son de vergüenza ajena, y quienes pagarán el pato serán los menos favorecidos. Si Zapatero empobreció al 60% de las familias cuando la economía crecía al 3,7%, ni si imaginan lo que puede ocurrir ahora. Como decía Goebbles en los últimos días de Berlín refiriéndose al pueblo alemán, “ellos nos votaron, nadie les obligó, ahora pagan las consecuencias”.