16.04.2008
Varios oyentes me habían pedido que expusiera cuáles eran mis propuestas para afrontar la situación que ya no es de crisis sino de recesión, y dado que el lunes publiqué un artículo de opinión en El Mundo, “Debate y Situación Económica”, en este explicaba las mentiras masivas de Zapatero, que son un insulto a la inteligencia de los ciudadanos, así como la tomadura de pelo que suponen las medidas propuestas por él y por un Solbes patético, que ni ejerce de vicepresidente económico, porque es un pusilánime incapaz de hacerse respetar o de mantener sus propias promesas y convicciones, ni entiende cómo funciona la economía ni ha llegado a comprender los problemas a los que nos enfrentamos, pero donde por razones de espacio, no cabía exponer la otra cara de la moneda.
Y la otra cara de la moneda, es que no se puede criticar una política y no dar una alternativa a la misma, por cuya razón ahora pretendo matar dos pájaros de un tiro, dar satisfacción a las peticiones de los oyentes, y completar lo que no tuve espacio para explicar en El Mundo. Así que ésta es mi propuesta para afrontar la crisis, lo que no quiere decir ni de lejos que esto la evitaría, de la recesión ya no nos salva nadie, esto sólo ayudaría a mitigarla y en todo caso a ir cambiando nuestro modelo de crecimiento, algo de lo que todo el mundo habla, pero por lo que nadie hace nada.
A efectos prácticos, y para una mejor comprensión del panorama económico, les sugiero que lean primero el artículo de El Mundo: http://www.robertocenteno.es/mundo/mundo140408.html
http://robertocenteno.wordpress.com/el-mundo/
y después lean las medidas que propongo, que no son un invento mío, sino las que han funcionado en otros países.
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El primer paso para poder plantear un conjunto de medidas coherentes y eficaces para hacer frente a una crisis, es el saber dónde se está, es decir, el disponer de información estadística no solo veraz sino también relevante sobre lo que está pasando ahora, no sobre lo que pasaba hace un mes o en tiempos de los Reyes Católicos. Y aquí tenemos nuestro primer gran problema, ni el Banco de España ni el sistema estadístico nacional, permiten saber lo que pasa hoy, bien porque mienten deliberadamente para favorecer a una determinada opción política, o bien porque utilizan sistemas estadísticos que reflejan tendencias y no la realidad última.
Como afirma Alan Greespan en su excelente libro de memorias, “el primer indicador claro de lo que sucede en la economía, es la cifra de nuevas prestaciones por desempleo”, ¿y qué pasa en España?, pues para empezar la elaboración de tan trascendental y a la vez simple información, está delegada en parte a las CCAA, algunas de las cuales manipulan esta cifra en función de sus intereses políticos, el caso de Andalucía es el más clamoroso, y para seguir, el ex ministro Caldera, al objeto de falsear la realidad antes de las elecciones, introdujo el “concepto” de no incluir los parados necesitados de formación, que en la práctica pueden ser los que les de la gana al gobierno.
Por supuesto hay otras medidas, como el crecimiento del montante de las prestaciones por desempleo, que más que dobla el del paro registrado, pero no es una cifra directa. Adicionalmente la EPA del INE, aparte de que es trimestral y, en consecuencia no nos vale, después del cambio metodológico en 2005, que redujo el paro sobre el papel del 10,5 al 8,5%, nadie sabe lo que representa, ya que más de 700.000 personas consideradas en la encuesta “ocupados a tiempo parcial”, están el las listas del INEM, es decir, parados a tiempo completo.
Y si vamos al crecimiento del PIB, podemos cortarnos las venas. El Banco de España afirmaría con toda su cara antes de las elecciones que el crecimiento en el cuarto trimestre 2007 había superado al del tercero, ergo de crisis nada, más recientemente el único dato de coyuntura positivo del primer trimestre 2008, el Índice de Producción Industrial, elaborado por el INE, simplemente es falso, la corrección de calendario aplicada ha sido del 2%, pues éste año ha tenido un día laboral más, pero un día laboral más no es un 2% es un 5%.
Por ello, para saber qué pasa en España, hay que recurrir a fuentes indirectas. Una de las más solventes son sin duda los análisis de coyuntura realizados por D. Ángel Laborda, responsable de ello en la Fundación de las Cajas de Ahorro, y publicados en el dominical de El País, y que en base a la caída en picado de las afiliaciones a la Seguridad Social, acaba de concluir, primero que la economía española ha experimentado un “frenazo en seco” dejando de crear empleo, y que el PIB ha crecido un 0,2% en el primer trimestre, y citando de nuevo a Alan Greespan, los datos “del último trimestre extrapolados a nivel año, son el mejor indicador de la tendencia del crecimiento económico”, es decir, estamos creciendo ya por debajo del 1%.
Se trata pues de una recesión en toda regla, cuya profundidad y duración desconocemos, y que se está desarrollando a una velocidad de vértigo, más aún, combinada con el 4,5% de inflación dibuja un diagnóstico inequívoco de estanflación, el peor de los escenarios posibles, y las medidas propuestas hasta ahora, son algo así como intentar curar una neumonía con cataplasmas.
Y entonces ¿qué medidas tomar? Obviamente las más efectivas son las monetarias, es decir, los tipos de interés, los tipos de cambio y la liquidez en el sistema. Ninguna de ellas está ya disponible porque están transferidas al BCE, y en consecuencia al gobierno sólo le queda la política fiscal. En el área del gasto, desde hace más de 30 años, ningún país utiliza ya las políticas keynesianas de obra pública para reactivar una economía, por ello el único arma efectiva a corto plazo es un recorte fiscal neto, y digo neto, porque la devolución de los 400 euros a los ciudadanos con ingresos superiores a 22.000 euros, aparte la chapuza técnica una brutal injusticia social, ha quedado más que neutralizado por el incremento de la presión fiscal en IVA e IRPF, consecuencia de la inflación .
Y ¿qué recorte?, pues en torno al 2% del PIB, unos 22.000 millones de euros netos, es decir, hay que añadir lo que suba la presión fiscal, y cuestión esencial, la rebaja debe ir dirigida a la franja de población cuya propensión marginal al consumo sea mayor, la de menor renta, pero no por justicia social, que también, sino porque todo lo que vaya al ahorro se invalida. Además podría hacerse sin recurrir al déficit, el 2% podría obtenerse un 0,5% de las grandes fortunas, siguiendo adelante con las actas levantadas por la Inspección a estos contribuyentes, y frenadas por Solbes y retocando el sistema de tributación de las SICAV donde hay margen de sobra, y el otro 1,5% del absoluto despilfarro autonómico, que este año tiene asignado más del 50% del gasto total, 178.000 millones de euros, y suprimiendo subvenciones injustificadas a sectores como el eólico y otros que ya no las necesitan. En una situación como la actual, y por poner un ejemplo de los que hay mil, no puede permitirse que un Carod-Rovira despilfarre nuestro dinero en abrir embajadas catalanas por el mundo, contratando una legión de paniaguados nombrados a dedo, con sueldos que doblan los del servicio exterior de España, ni se puede permitir que el País Vasco y Navarra aporten al Estado siete veces menos que lo que les correspondería si tributaran como el resto de Comunidades.
Esencial también el abordar las reformas estructurales pendientes desde hace 15 años, en el mercado laboral, en el sector energético, y en los canales de distribución entre otros, sin esto no es posible la mejora de la productividad. También habrá que actuar también en investigación, innovación, educación, etc, pero el nivel de camelo ha sido tan apabullante, que hay que empezar casi en base cero, y además sus efectos sólo se verían a medio plazo.
En acciones sectoriales concretas, sería absurdo que el gobierno empiece a construir VPO cuando hay casi dos millones de pisos de sobra entre en venta y en construcción, lo razonable es que sean adquiridos por grandes lotes a los promotores, que por supuesto tendrán que poner precios acordes con la realidad y de nuevo tengo que citar a Greespan, “los saldos son el mejor modo que equilibrar la demanda en los mercados inmobiliarios”, un sistema de pujas por bloques de activos en los que sin duda participarían también inversores privados. Otra medida, sería crear con capital público y privado entidades dedicadas específicamente a la concesión de hipotecas, similares a las norteamericanas Fannie Mae o Freddie Mack, que ayudarían a dinamizar la escuálida demanda y a introducir más competencia en este mercado.
En el caso del sector financiero, evidentemente no podría dejarse caer si las cosas fuesen mal, y pueden ir muy mal para alguna Caja, pero la ayuda no puede ser gratis, y el precio debería ser la privatización de todas las Cajas que necesiten ayuda, que serán bastantes, y por extensión, de todas ellas, las que necesiten ayuda y las que no, España no puede permitirse el lujo de tener un segmento financiero tan enorme gestionado a quien políticos y caciques locales gestionan como si fuera un cortijo.
Y finalmente tenemos la medida estrella, que Zapatero y Solbes ocultan cuidadosamente, el denominado gran pacto social, donde se pactará un nuevo acuerdo de moderación salarial. Ésta es la medida recomendada por el Banco Central Europeo, pero en España tenemos un problema, en los últimos cuatro años los salarios reales han caído en un 4% mientras en Europa han subido un 8%, o sea que cuando en Europa se dice que hay que ir a la moderación salarial, no estamos hablando de lo mismo. Por ello cuando se negocie el “gran pacto social”, donde los sindicatos están más que dispuestos a traicionar una vez más a los trabajadores que dicen representar, el “trade-off”, o contrapartida, no puede ser moderación a cambio de humo como en el pasado, sino a cambio de cosas tangibles, por ejemplo, de un sistema fiscal donde los ricos paguen impuestos como los demás, y que no tengamos, como señala la OCDE el sistema fiscal más regresivo el mundo industrializado, y más concretamente que se ponga fin a que “la presión fiscal sobre un trabajador casado y con dos hijos, percibiendo el salario medio, sea en España la más alta” de este grupo de países. Y en todo caso la parte del trabajo en el PIB no puede seguir cayendo a expensas del excedente de explotación, que es ya como parte de la riqueza nacional, el más alto de toda Europa.